La situación se volvió insostenible: el hambre y los
conflictos con los pueblos originarios llevaron a que los pocos sobrevivientes
decidieran abandonar el lugar. En 1541, el fuerte fue incendiado y los colonos
se trasladaron hacia Asunción, en el actual Paraguay. Aunque este primer
intento fracasó, dejó una marca en la historia y el nombre “Buen Aire” perduró,
asociado a un futuro intento de colonización más estable.